
Acá estamos, otra vez en pie, ya no caídos. Dando la cara. Sacando adelante cada maldito día. Pero bien. Ante la violencia extrema del agresor, se opone la fuerza incontrolable de la imagen. Por eso estamos acá, por eso seguiremos estando. La idea declarada de este blog es ir desnudando cada cara de la ciudad y la vida esta que nos toca. Lo del 30 de mayo fue viajar a un pasado que no nos interesa volver a visitar. Entonces, lo que nos queda es oponer contra esa turbiedad nuestro empeño desatado para seguir con la cabeza en alto. ¿Sangramos? ¿Nos duele? Es el precio, y lo pagamos. ¿Molestamos? ¿Alegamos mucho? Esa es la idea: despertar a los dormidos. Es nuestra pega, es difícil, podría ser mucho mejor, pero nos gusta. Peor para el gusano: estamos vivos.
(Hasta el momento, sólo habíamos publicado fotos nuestras, es decir, de Julio Castro y Fernando Fiedler. Y bien, ahora les tocó a ellos salir en la foto, la maldición del reportero que se convierte en noticia. Fernando es el que sangra, recién agredido. Junto a él, Julio increpa a los violentistas de verde, segundos antes de recibir sus palos. No hay mucho más que decir. Sólo un abrazo para los cabros, aguante, mucho aguante. Y también para todos los que trabajan en la calle en estos tiempos que se pusieron súbitamente “interesantes”).
Fotografía: gentileza La Tercera
Texto: Pablo Padilla
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