
¿Y qué pasa entonces con este indecoroso pedazo de cielo que nos ilumina?
¿Caerá una noche de estas sobre el vacío de nuestras cabezas sin amor?
¿O irá subiendo como en fuga, a la busca de algún aire respirable?
Mientras desciframos este misterio en blanco y negro (blanco prepotente, negro sin remedio), bebamos, brindemos antes de que se nos apague esta sed, que, por lo menos, nos pone de pie.
Fotografía: Julio Castro
Texto:Pablo Padilla
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