
Y claro, el tiempo de relojes y calendarios nos engaña. El verano aún resiste, y no deja entrar al año este que llaman “2006”.
Hay que tomarse una pausa, respirar y dejar que los hechos pasen lentamente hacia atrás, hacia el olvido, esa zona de dos, de tres semanas atrás. O menos.
Ahora que un nuevo gobierno está estrenando sus oropeles, ¿alguien recuerda Pascua Lama? ¿Alguien recuerda cisnes muertos por ahí?
Nada de eso queda.
El proyecto Pascua Lama fue aprobado. Se supone que eso es bueno, considerando que se anuló aquello de servirse los glaciares. ¿Y si eso de meterse con los hielos eternos sólo hubiese sido el gran distractor? Claro, ahora que no está, el asunto luce más limpio que antes.
Preguntemos en unos años más, a ver si todo sigue tan limpio como prometen que va a ser. Para esa época, las máscaras antigases van a estar más caras, se los aseguro.
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