
¿Entonces tiene que llover un poco más para que se dibuje un arco de colores sobre algún trozo de cielo limpio?
Y al fin al fin al fin al fin del arco iris no hay nada más que unos edificios demasiado sucios
¿Tesoros, azoteas cagadas de palomas, ropa tendida de vecinos estupefactos?
La curva de esta falsa luz no nos protege bajo su reino crecen ciudades y botaderos y se encienden los ojos de la patria caníbal.
¡Niños, vengan a ver esta maravilla! Mañana podríamos tener un aire terrible de distinto
Fotografía: Julio Castro
Texto:Pablo Padilla
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